La Transmutación del Encuentro

Publicado el 9 de febrero de 2026, 9:00

En esta Tríada de Tarot se analizan El Enamorado (VI), El Diablo (XV) y El Sol (XVIIII): La evolución desde la encrucijada del deseo personal hacia la integración de las pulsiones, culminando en la transparencia del ser.

La dinámica empieza con El Enamorado (VI), cuyo escenario de tierra labrada sitúa a la afinidad ante el desafío de priorizar un anhelo. Esta etapa representa la armonía inicial y la belleza de la dualidad, pero también la encrucijada de quién debe marcar un camino bajo el influjo de Eros. Al integrar este arquetipo, asumes el compromiso de atender al dictado del deseo y avanzar hacia una alianza sincera, reconociendo que cada decisión es un acto de voluntad que define tu lugar ante el mundo.

Cuando la estima se inclina a favor de la materia y el instinto, el vínculo desemboca en el pedestal de El Diablo (XV). En esta variante numérica del seis (1+5=6), la interacción se somete al rigor del magnetismo y la pulsión física. Aunque las figuras encadenadas denotan una atadura afectiva o un cautiverio de los sentidos, la presencia del fuego interno es vital para reconocer la naturaleza del lazo. Este tránsito por la sombra permite convertir  la pasión ciega en un poder autónomo y creativo, restituyendo la voluntad.

La relación alcanza su apogeo con la presencia de los gemelos en El Sol (XVIIII). Tras asimilar la potencia del Diablo sin sucumbir a ella, la energía regresa a una unión purificada. Los muros ya no encierran, sino que protegen una fraternidad auténtica y un vigor compartido. Bajo su influjo, las polaridades convergen sin fricción, permitiendo que la lucidez mental y el entusiasmo primero despejen el espacio. Es la victoria de la pureza sobre la opacidad, alcanzando un estado de concordia y triunfo absoluto.

La elección consciente despeja la sombra y purifica la alianza.

EL ENAMORADO + EL DIABLO + EL SOL